jueves, 5 de junio de 2014

Decepción

La decepción de esta temporada no es no haber alcanzado plaza de Champions o haber sido eliminados de la Copa por el Racing.

La decepción de esta temporada es el comportamiento que está teniendo Rakitic, el capitán, el líder, el encargado de levantar el último título conseguido por nuestro equipo.

Yo entiendo que un futbolista se quiera marchar por mejorar deportivamente, por jugar en una competición mejor, por el dinero, por tener minutos. Lo entiendo.

Lo que no entiendo no respeto es la mentira, el engaño, la falta de compromiso.

Me has decepcionado Rakitic. Me has decepcionado por tu actitud, no porque te quieras ir. Me has decepcionado y me duele, porque hasta este momento te tenía por uno de los mejores jugadores que he visto en nuestro Ramón Sánchez-Pizjuán y ahora acompañarás a Juande Ramos en el club de traidores.

Renovación, cláusula o grada. No cabe otra solución para ti.


sábado, 17 de mayo de 2014

Y nuestra COPA volvió a su CASA

Campeones, Tricampeones. Eso es lo que somos.
 
Quizás no seamos el mejor equipo de la competición, ni el que mejor fútbol ha hecho, ni tampoco quizás, el que más se lo haya merecido, o sí, quién sabe. Quizás ni siquiera la debíamos haber jugado, o eso decían algunos como el entrenador del Getafe.
 
Pero una cosa está clara, hemos sido los campeones.
 
Y esta Copa, nuestra Copa, la hemos ganado porque hemos derrochado fe, casta, coraje...en cada partido, en cada eliminatoria.
 
Nos tildaban de prepotentes cuando tras perder inexplicablemente 0-2 en casa ante el eterno rival, salimos del Ramón Sánchez-Pizjuán, convencidos de pasar la eliminatoria. Y lo hicimos. Igualando la eliminatoria durante los primeros 90 minutos y ganando en los penaltis.
 
Nos dieron por muertos cuando el Oporto, un buen Oporto, quizás el mejor Oporto de toda la temporada, nos ganó 1-0. Nos tuvieron contra las cuerdas pero no fueron capaces de tumbarnos. Y lo pagaron caro. En Sevilla, en un espectacular partido, goleamos a ese Oporto que ya no parecía tan bueno y nos plantamos en semifinales.
 
A ese momento, junto a nuestro Sevilla FC,  llegaron el Valencia, el Benfica y el máximo favorito, la Juventus.
Yo quería a la Juve. Pensaba que era el más difícil, por ser quizás el mejor y por ser el anfitrión de la final, pero yo quería ver a la Juve. La Juve fue siempre uno de mis equipos favoritos, ése que podía hacerle frente al Madrid en Europa. Qué lejos quedaba Europa entonces.
 
Pero la suerte nos emparejó con el Valencia. Tercera semifinal europea, segunda contra un equipo español.
 
Después de 25 minutos en el que el Valencia fue superior, el Sevilla empezó a despertar y a dominar el partido. Un gol de M´bia en clamoroso fuera de juego nos puso por delante y una gran jugada de Vitolo y Bacca puso distancia en el marcador y en la eliminatoria. Pudimos y debimos haber sentenciado la eliminatoria, pero como el Oporto hizo con nosotros, los dejamos escapar vivo.
Aún así, todos nos veíamos ya en Turín. Era cuestión de marcar un gol. Marcando un gol se acababa la eliminatoria. Lo que no pensábamos nunca era que el gol llegaría en el minuto 94, cuando los valencianistas estaban ya saboreando una nueva final.
Nos vimos fuera, sí, pero nunca perdimos la esperanza de marcar ese gol que nos metería en nuestra tercera final. Desde aquella noche en Donest, desde aquella noche en la que Palop cruzó el campo para rematar un corner y llevarnos a la prorroga de aquella UEFA del 2007, nunca nos rendimos.
 
Estábamos en la final, increíble viendo como habían transcurrido las eliminatorias, pero allí estábamos. Y no contra la Juve, que parecía haber ganado la competición hacía meses, sino contra el Benfica, el subcampeón del año pasado, que acaba de eliminar a la Juve en su propia casa.
 
Y llegó el día. Y 9.000 almas sevillistas nos plantamos en Turín (en avión, en coche, en autobús, en combinados avión-autobús, avión-coche, ave-autobús) para ayudar a nuestro equipo a traernos a nuestra COPA a casa.
 
Yo sabía que iba a ser difícil. Que no iba a ser un paseo como casi lo fue la final de Eindhoven. Pasé todo el día tranquilo, disfrutando el ambiente, de la ciudad, por mucho que el ambiente fuera menor que en las otras finales por la mala organización y previsión de los turinenses y que la ciudad, sea con diferencia, la más fea que he visitado en Italia (y conozco muchas).
 
Estaba tranquilo porque tenía asumido que el favorito era el otro, por mucho que mi corazón sevillista me pidiera a gritos que no dejara de soñar.
 
Y llegué al Juventus Stadium, y entonces me entró el miedo a perder. Recordé que la mañana después de eliminar al Valencia me desperté pensando que habíamos ganado la UEFA con un gol de Gameiro, que no recordaba cómo había sido. En la ducha desperté del todo y comprendí que había sido un sueño. O no.
 
No quería perder la final. Quería que nuestra Copa volviera a casa. En las gradas vacías del Juventus Stadium empecé a tener miedo. Miedo a qué Sevilla me encontraría. Miedo a si de verdad ellos eran tan buenos como decían algunos. Miedo a perder.
 
Y empezó el partido. El Sevilla empezó bien, manteniendo la posesión y controlando el juego. Lo mismo pensarían los portugueses, pues no había ocasiones claras por ningún bando.
 
Y llegó el minuto 40 de una final que empezaba a pensar que sería larga, muy larga. Y el Benfica tuvo varias ocasiones claras, clarísimas, de esas que no se pueden fallar en una final. Pedía a gritos que acabara la primera parte. Tenía que acabar o se acabaría el partido para nosotros. Y se acabó. Beto, un defensa, Beto otra vez. La pelota no quería entrar.
 
Y empezó la segunda parte igual que acabó la primera. Los portugueses siguieron apretando y parece imposible que no marcaran. Una pierna, una mano, un penalti no pitado, otra vez Beto.
 
Tanta suerte no podemos tener, decía mi compañero de sufrimiento. Y yo le dije, es imposible que perdamos este partido. Será en los penaltis, me dijo, y así fue.
 
La prórroga fue un canto a la épica. Futbolistas con más de 50 partidos esta temporada, cayendo al suelo con calambres, ocasiones por ambas partes y una pelota que no quería entrar.
 
Y llegaron los penaltis. Quizás no debieron llegar. Quizás pudimos haber ganado en la prórroga. Pero igual que ellos no fueron capaces antes, nosotros estábamos empeñados en hacer de esta final, de esta competición, una telenovela, mucho sufrimiento y un final feliz.
 
Primero marcaron ellos. Después lo hizo Bacca, que se levantó de la camilla para tirar el primer penalti.
Después Beto paró a Cardozo. Y M´bia que estaba pidiendo el cambio desde el minuto 90 y que parecía no poder ni andar, marcó el segundo.
Y Beto volvió a parar. Entonces vi venir a Koke. Es increíble lo de este chico. Es capaz de lo mejor y de lo peor en cuestión de segundos. Pero tiene una gran virtud. Confía en él. Y marcó.
Ahí supe que la final era nuestra. Quedaban Gameiro y Rakitic y sólo necesitábamos uno. Cómo se iba a escapar.
Gameiro chutó y unas horas después nuestra Copa llegaba a Sevilla.
 
No debimos jugarla, hemos tenido mucha suerte, nos han ayudado los árbitros....bla bla bla. Casta, coraje y fe. Estas tres palabras en grandes dosis y un poquito de todo lo demás, igual a CAMPEONES.
 
 
 
 
 

miércoles, 14 de mayo de 2014

Venimos a por nuestra COPA

Desde que supe que la final se jugaría en Turín, sentí un cosquilleo, ese cosquilleo que sentí hace unos años cuando me enteré que la final del 2006 se jugaba en Eindhoven.
Como aquella vez, empecé a soñar con llegar a esa final.
Cierto, que aquella vez era mi sueño de niño y ahora son muchas las finales jugadas y ganadas, pero esta final tiene mucho de especial.
A ver, esta final significa que lo pasó entre 2006 y 2007 no es irrepetible, sino que nos hemos convertido en un equipo que disputa campeonatos. Y lo es porque ha cambiado toda la plantilla. Nadie queda ya de aquellos que nos llevaron a la gloria y casi nadie de los del 2010, la última vez que ganamos un título.
Y ahí estamos. Algo de verdad cambió aquel 10 de mayo.
A por nuestra copa.

sábado, 29 de marzo de 2014

13 partidos para hacer historia

13 partidos quedan, en el mejor de los casos, para que acabe esta extraña temporada.

Una temporada que comenzamos con mucha ilusión por la renovación llevada a cabo en la plantilla. Es verdad que se fueron grandes jugadores, Navas, Palop, Negredo, Medel...pero todos estábamos de acuerdo que nos habíamos reforzado bien, que habíamos completado una buena plantilla con la que aspirar como mínimo a la Europe League, pero con el verdadero objetivo de la Champions.

Pero no empezó bien y llegamos a estar los últimos y el proyecto estuvo a punto de haberse acabado antes de la Navidad.

Con mucha irregularidad, provocada sobre todo por un entrenador que no era capaz de encontrar el equilibrio, el sistema adecuado para estos jugadores, llegamos a una fase de la temporada en la que el hastío de los jugadores llegó a la afición y empecé a pensar que la temporada estaba irremediablemente condenada al fracaso. Eliminados en copa por un segunda b, sin opciones de Champions en liga y con Europe League complicada y con la carga de tener que jugar esta competición sin tener fe de conseguir algo.

Y así, en las peores circunstancias, llegan los octavos de final de la Europe League y el Betis nos gana en casa 0-2. Es en ese momento cuando el equipo saca el corazón y resurge de manera bestial. La comunión entre equipo y afición nos lleva a eliminar al Betis y ganar a Osasuna y Real Madrid en 6 días y ver el final de temporada de otra forma.

8 partidos de liga, quintó puesto y a sólo 6 del Athletic que tiene que jugar contra Atleti y Barcelona jugándose la liga y contra nosotros. Es factible llegar al cuarto puerto aunque difícil. Y el Oporto esperándonos en cuartos de final de la competición europea. Dos recientes campeones frente a frente en busca de una plaza en semifinales.

Pero para seguir soñando hayan que ganar hoy en Vigo. A por los gallegos. No falléis ahora.

viernes, 21 de marzo de 2014

El primer paso fue creer

Jueves 13 de marzo. Aproximadamente 11 de la noche. Fin del partido de ida de los octavos de final de la Europe League. Contra todo pronóstico, un malísimo y pobre Betis gana 0-2 en el Ramón Sánchez-Pizjuán y, según los periodistas de esta cuidad, sentencia la eliminatoria.

En ese mismo instante, comienza a gestarse la remontada. Una remontada histórica y épica. Histórica por ser la primera vez que los eternos rivales sevillanos de veían las caras en competición europea y épica por el resultado de la ida, el cual en muy pocas veces ha sido remontado en esta competición.

Y empezó en ese momento porque en circunstancias como las que se dieron esa noche es cuando un equipo saca a relucir su grandeza y cuando el otro no puede ocultar su pequeñez, su inferioridad. 

Una grandeza lograda a base de títulos, a base de victorias en otras noches como ésta. Y una pequeñez forjada en la complacencia con su lema, "manque pierda".

Y mientras en Nervión todo el mundo cree en la remontada y nos conjuramos para ello (reforzada la comunión entre afición y jugadores por la goleada al Valladolid), en Heliopolis se pasa del éxtasis de la inesperada e inmerecida victoria al miedo atroz a quedar eliminado después de haber rozado la proeza.

Pero esa confianza en un barrio y ese temor en otro no es sólo fruto de la gran diferencia deportiva que existe entre ambos equipos,sino a la grandeza de uno frente al complejo de inferioridad del otro.

Pero el partido había que ganarlo. Y se llegó a él con lo justo, o menos.

No se guardó nada Emery. Sacó todo lo que tenía, sabedor que el tiempo corría en contra, no sólo por la presión del resultado sino por el estado físico de sus jugadores.

El partido se ganó y la eliminatoria se pasó por la mayor calidad y porque en los partidos importantes siempre gana el más Grande.

Que nadie se deje engañar por el resultado. El Sevilla FC ha sido el justo vencedor de esta eliminatoria porque han sido superior en casi toda ella y porque el rival sólo ha podido defenderse y apelar a la suerte.

Turín está más cerca. Próxima parada, Oporto.

  

miércoles, 19 de marzo de 2014

7 de 317

No creo en la estadística. Todo el que ha estudiado algo de esta asignatura en la universidad ha escuchado lo de que si una persona de come un pollo y otra nada, para la estadística se han comido medio pollo cada uno. 

Que sólo en 7 ocasiones de 317 se haya remontado un 0-2 en Europa me parece un dato interesante, pero para que fuera significativo y aplicable a nuestra eliminatoria tendríamos que saber en cuántas de esas 317 el equipo que tenía que remontar era infinitamente superior al que lleva la ventaja.

Seguro que ya no son tantos casos.

Yo prefiero las sensaciones a la estadística. Y las sensaciones me dice que el equipo que va por delante y sus seguidores están, y perdonad la expresión, acojonaos. Y que el equipo que tiene que remontar y sus seguidores están convencidos de que van a hacerlo.

Me da igual lo que digan las estadísticas, me quedo con lo que transmite mi equipo y el otro, seguridad y canguelo respectivamente.

Luego será lo que tenga que ser, pero para mí, y pese al resultado de la ida, el favorito para pasar es el SEVILLA FC.

lunes, 17 de marzo de 2014

Con el jueves entre ceja y ceja

Pasó el partido del Valladolid, en el que por momentos hemos hecho un buen fútbol y donde hemos vuelto a la senda de los triunfos y ya sólo se debe pensar en la remontada del jueves.

El jueves no sólo nos jugamos el pase a cuartos de nuestra competición favorita, ni siquiera media temporada como escucho por ahí.

El jueves nos jugamos parte de nuestra historia. Nos jugamos callarles la boca a los beticos una vez más. Dejarles sin poder hablar de la primera vez y quizás la única en muchos años, que nos enfrentamos en Europa.

El jueves nos jugamos mucho, y por eso, los jugadores que salten al campo tienen que darlo todo. Si ponemos el alma en cada pelota seguro que pasáremos la eliminatoria por muy difícil que pueda parecer.

Somos mejores y estamos capacitados para ganar en el Villamarin por más de un  gol. Sólo tenemos que creérnoslo, pelearlo y tener una mijita de suerte.

A por ellos

viernes, 14 de marzo de 2014

90 minutos

Lo de ayer no tiene explicación. El Sevilla fue claramente superior en la primera parte. Con un poco de suerte se hubieran llevado unos cuantos al descanso, pero por contra, nos fuimos perdiendo con un gol en la única ocasión que tuvieron.
En la segunda se nublaron las ideas y el partido se igualó el partido y pudo haber pasado cualquier cosa.
Pero aunque difícil, la eliminatoria está viva.
Dos goles con 90 minutos por delante no es tan complicado y menos cuando hay tanta diferencia entre ambos.

Creo que pese a Emery vamos a pasar la eliminatoria en el Villamarin.

Ya queda menos para la vendetta.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Sólo nos queda Turín

Que a 13 jornadas para acabar la liga el Sevilla sólo pueda optar, realmente, al séptimo puesto es un fracaso.

Y lo es más cuando, creo, habíamos configurado la cuarta mejor plantilla del fútbol español y debíamos haber luchado y conseguido el cuarto puesto.

Si a esto le unimos la eliminación en copa en primera ronda por un segunda b, la nefasta temporada sólo se salvaría si llegáramos a la final de Turin, algo en lo que no creemos nadie.

Nefasta temporada por culpa de un nefasto entrenador.

Un nefasto entrenador incapaz de preparar los partidos mejor que el contrario, incapaz de leer los partidos y hacer los cambios oportunos (salvo alguna excepción) y sin personalidad ninguna, incapaz de implantar y mantener un sistema de juego, el sistema de juego en el que cree, dejándose arrastrar por la opinión de todo el mundo y mareando a la plantilla y a la afición (con el Barcelona juego con dos delanteros y contra el rayo con 8 jugadores de corte defensivo).

La salvación de Unai pasa por conquistar Turín.

Ojalá tengamos que aguantarte otro año más.



domingo, 16 de febrero de 2014

Y dale con Caparrós

A mí nunca me han gustado las segundas partes.
Siempre he pensado que cuando se cierra una etapa no hay que volver a abrirla otra vez, y en el fútbol me pasa lo mismo.

Es más, no conozco segundas etapas de jugadores o entrenadores que fueran mejor que la primera, pero las habrá, por supuesto.
El caso es que una gran parte del sevillismo está pidiendo a gritos la vuelta de Caparrós.
Yo, desde mi sevillismo desde la cuna, creo que esta campaña Pro-Caparrós es cuanto menos, desafortunada.

Primero porque estamos en mitad de la temporada y tenemos un entrenador llamado Unai Emery y creo que mientras este señor sea el entrenador del Sevilla, no debemos hablar de otros entrenadores y menos de uno que está entrenando a otro equipo de nuestra liga. 

Segundo, porque si queremos echar a Unai porque no nos gusta ni creemos que esté cumpliendo, tampoco debemos de hablar de Caparrós porque éste no puede entrenar al Sevilla hasta la temporada que viene. Busquemos una solución para ahora o defendamos a muerte al entrenador hasta el final.

Y tercero porque aunque el sevillismo de Caparrós tenga a muchos de nosotros en la idea de que es la solución, parece que no tenemos memoria.

Caparrós ha sido uno de los entrenadores que más caña ha recibido del sevillismo, CAPARRÓS VETE YA, se hizo famoso.

Pero además es un entrenador que cuya idea del fútbol no gusta mucho por esta tierra, donde le pese a quien le pese, gusta más el arte y la filigrana que el fútbol ultradefensivo, rácano y excéntrico del utrerano.

Yo no quiero a Caparrós. Y no lo quiero porque es un entrenador para plantillas mediocres, para luchar por la Europe League y quedarse en las puertas o clasificarse en el último momento. Un entrenador para no ganar nunca la Copa ni ningún título. El Sevilla de Caparrós era un Sevilla mediocre y nunca hubiéramos vivido lo que vivimos si Caparrós no se hubiera marchado.

Ahora, si lo que queremos es empezar de nuevo y sentar las bases para que dentro de unos años volvamos a tener un equipo que luche en el segundo escalón de la liga, entonces puede ser. Como fue en Bilbao, que preparó un equipo para que luego otro entrenador los llevara a las finales.

Pero en cualquier caso y dado que como pronto podría venir en junio, vamos a dejar en paz al entrenador del Levante y vamos a pelear todos para que el Sevilla logre dos de los tres objetivos que se planteó a principios de la temporada y que aún, pese a Unai Emery, podemos pelear.